miércoles, 1 de septiembre de 2010

Hoja Dominical, 5 de Septiembre de 2010

PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES

5 de septiembre de 2010 - DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. ANTÍFONA DE ENTRADA
Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos.
Muéstrate bondadoso conmigo
y ayúdame a cumplir tu voluntad.

2. ORACIÓN COLECTA
Señor, que te has dignado redimirnos y hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre y haz que cuantos creemos en Cristo, obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive e reina, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.

3. LECTURA DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA 9, 13-18
¿Qué hombre conoce el designio de Dios? ¿Quién com-prende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos, y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo mortal es lastre del alma, y la tienda terrestre abruma la mente que medita. Apenas conocemos las cosas terrenas y con trabajo encontramos lo que está a mano: pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo? ¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría, enviando tu santo espíritu desde el cielo? Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada, y la sabiduría los salvó..

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


4. SALMO RESPONSORIAL Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1)

(Todos) SEÑOR, TÚ HAS SIDO NUESTRO REFUGIO

DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo:

«Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer,
que pasó; una vela nocturna.
Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.

Fe y Paraguas

En un pueblito de zona rural en los años 50, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes, debido a que subsistían con el fruto del trabajo del campo. A pesar de que la mayoría de sus habitantes eran creyentes, ante la situación límite, marcharon a ver al cura párroco y le dijeron:

- "Padre, si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria para revertir esta angustiante situación."

- "Está bien, le pediremos al Señor, pero deberá haber una condición indispensable."

- "¡Díganos cuál es!", respondieron todos.

- "Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el sacerdote."

- "¡Así lo haremos, y también vendremos a Misa todos los días!"

Los campesinos comenzaron a ir a Misa todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente. Un día, fueron todos a enfrentar al párroco y reclamarle:

- "Padre, usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvias, El iba a acceder a nuestras peticiones. Pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna."

- "¿Han ustedes pedido con fe verdadera?", les preguntó el párroco.

- "¡Sí, por supuesto!", respondieron al unísono.

- "Entonces, si dicen haber pedido con Fe Verdadera... ¿porqué durante todos estos días ni uno solo de ustedes ha traído el paraguas?"

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos .

(Todos) SEÑOR, TÚ HAS SIDO NUESTRO REFUGIO
DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

5. LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A FILEMÓN 9b-10. 12-17

Querido hermano: Yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.



6. ALELUYA

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus leyes.

7. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 14, 25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta
primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar." ¿0 qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»


Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


8. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, fuente de la paz y del amor sincero, concédenos glorificarte por estas ofrendas, y unirnos fielmente a ti por la participación en esta Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



9. ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

10. ORACIÓN PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Tú que nos has instruido con tu palabra y alimentado con tu Eucaristía, concédenos, Señor, provechar estos dones para que vivamos aquí unidos a tu Hijo y podamos, después, participar de su vida inmortal. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


BREVE REFLEXIÓN

Justo es que sea de cada uno, aquello que de derecho le pertenece: seamos, pues, nosotros de Dios, puesto que pertenecemos a Dios.

Si no somos voluntariamente de Dios, como hijos, por más que nos pese, seremos de Dios, como esclavos; porque necesariamente hemos de vivir, o bajo el suave gobierno de su bondad, o bajo el rígido imperio de su justicia.

Vea, pues, cada uno, cuál de estos dos partidos le es más conveniente.