miércoles, 16 de diciembre de 2009

HOJA DOMINICAL 20-12-2009

Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles
Cala Millor - Cala Bona - 20 de diciembre de 2009
IV Domingo de Adviento

1. ANTÍFONA DE ENTRADA Is 45, 8
Destilad, cielos, el rocío, y que las nubes lluevan al justo; que la tierra se abra y haga germinar al salvador.

2. ORACIÓN COLECTA
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

3. LECTURA DEL LIBRO DE MIQUEAS 5,1-4a
Así dice el Señor: "Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornarán a los hijos de Israel. En pie pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor su Dios. Habitarán tranquilos porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y ésta será nuestra paz."
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

4. SALMO RESPONSORIAL Salmo 79
(Todos) OH DIOS, RESTÁURANOS,QUE BRILLE TU ROSTRO Y NOS SALVE.

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas entre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos.

Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó
y que tú hiciste vigorosa.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste, no nos alejaremos de ti;
danos vida, para que invoquemos tu nombre.

(Todos) OH DIOS, RESTÁURANOS,QUE BRILLE TU ROSTRO Y NOS SALVE.

5. LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS HEBREOS 10, 5-10
Hermanos: Cuando Cristo entró en el mundo dijo: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad". Primero dice: "No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias", que se ofrecen según la ley. Después añade: "Aquí estoy yo para hacer tu voluntad. Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre."
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

6. ALELUYA Is 61,1
El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

7. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 3, 10-18
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre." "Dichosa tú, que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

8. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que el mismo Espíritu que cubrió con su sombra y fecundó con su poder el seno de la Virgen María, santifique, Señor, estas ofrendas que hemos depositado sobre tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

9. ANTÍFONA DE COMUNIÓN Is 35, 4
He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel que quiere decir Dios-con-nosotros.

10. ORACIÓN PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has dado en este sacramento la prenda de nuestra salvación, concédenos, Padre todopoderoso, prepa-rarnos cada día con mayor fervor para celebrar dignamente el nacimiento de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

EL ADVIENTO DE MARÍA Y JOSÉ
La primera espera y la primera llegada de Jesús se realizó en el seno de su Madre Virgen, en la familia de María y de José. Ambos, pero de un modo muy particular, María esperan, se preparan, aguardan. En María el Esperado comienza a llegar: los sucesivos momentos de su desarrollo en su seno de madre son los primeros pasos y los primeros tramos de su Llegada. Su Nacimiento mostrará a todos que el Esperado llega y seguirá llegando para todos.
La llegada del Esperado nos muestra que, como en ese embarazo de María, también en todo embarazo viene alguien que Dios ama y envía. Las distintas explicaciones humanas del embarazo no pueden olvidar que cada vida humana nueva viene, en primer término, de Dios. En cada vida humana nueva comienza una historia que abarca y abraza a quien viene y a quines lo esperan. Y quien espera está llamado a cuidar a quien viene. Porque quien viene trae el don de una nueva vida que está llamada a ser también un bien para los demás.
En la espera de Jesús, María y José cuidaron al Niño que estaba viniendo. Lo hicieron con dedicación, con generosidad, con audacia, con abnegación, con preocupación, con alegría. Así también cada embarazo requiere cuidado amoroso y abnegado. María y José son hoy, para el hombre y para la cultura que estamos construyendo, el mensaje y el testimonio que necesitamos.
Celebrar el Adviento hoy es para el creyente cristiano profundizar la exigencia que brota de nuestro mismo ser humano: comprometernos a cuidar, a proteger, a alentar el maravilloso camino por el que todos venimos a la vida, el camino por el que Dios vino a hacerse hombre. Es, igualmente el compromiso de educar para la vida para el amor, par la solidaridad. Es el compromiso para promover toda la riqueza de la vida, del trabajo, de la solidaridad como lo hizo y lo enseñó a hacer en su vida Jesús, a Quien esperamos para que nazca en nosotros y a quien queremos seguir para hacer que nuestra vida y nuestra cultura sea de vida, de fraternidad, de justicia, de solidaridad.