jueves, 1 de enero de 2009

Hoja Dominical Enero 2009



Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles


1 de enero de 2009
Santa María, Madre de Dios


Abecedario para el año 2009

Agradecer a Dios el habernos regalado las personas con las que convivimos.
Buscar el bien común por encima de los intereses personales.
Corregir con empatía a aquél que se equívoca.
Dar lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los otros.
Estimar a los otros sabiendo reconocer sus capacidades.
Facilitar las cosas dando soluciones y no creando más problemas.
Ganar la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.
Heredar la capacidad de aquellos que saben ser sinceros con valentía y respeto.
Interceder por los otros a Dios, antes de hablarle de nuestras cosas.
Juzgar a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.
Limitar las ansias personales frente a las necesidades del grupo.
Llenarse con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.
Mediar entre las personas que no se entienden.
Necesitar de los otros sin ningún prejuicio.
Olvidar el miedo al qué dirán, dependiendo de la opinión de los demás.
Preocuparse por los más débiles o más necesitados.
Querer siempre el bien de las personas.
Respetar las opiniones de los demás.
Salir al encuentro del otro, no esperando que él dé el primer paso.
Tolerar los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.
Unirnos todos para vivir en paz y armonía.
Valorarse con realismo sin creerse superior a los demás.
X es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la Verdad.
Yuxtaponer ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.
Zambullirse sin miedo en el nuevo día que Dios nos regala cada mañana.



1. ANTÍFONA DE ENTRADA
¡Salve, santa Madre! Virgen, Madre del rey, que gobierna para siempre el cielo y la tierra.

2. ORACIÓN COLECTA
Dios y Padre nuestro, que por la fecunda virginidad de María otorgaste a los hombres la salvación eterna, concédenos, al comenzar este nuevo año, experimentar la intercesión de aquélla por quien recibimos al autor de la Vida, nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

3. LECTURA DEL LIBRO DE LOS NÚMEROS 6,22-27
El Señor habló a Moisés: - Di a Aarón y a sus hijos: Esta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor

4. SALMO RESPONSORIAL Salmo 66

(Todos) EL SEÑOR TENGA PIEDAD Y NOS BENDIGA

1. El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros:

2. conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

3. Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,

4. riges los pueblos con rectitud,
y gobiernas las naciones de la tierra.

5. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

6. Que Dios nos bendiga, que te teman
hasta los confines del orbe.

(Todos) EL SEÑOR TENGA PIEDAD Y NOS BENDIGA

5. LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL
SAN PABLO A LOS GALATAS. 4, 4-7
Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: "¡Abba!" (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor

6. ALELUYA Heb 1,1-2
En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los Profetas: ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.

7. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO
SEGÚN SAN LUCAS 2, 16-21
En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que había visto y oído; todo como les había dicho. Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

8. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro que con tu bondad de Padre comienzas y perfeccionas toda obra buena, concede que así como nos alegramos en la fiesta de Santa María, Madre de Dios, al celebrar la aurora de la salvación, podamos también gozar de la plenitud de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

9. ANTÍFONA DE COMUNIÓN Heb. 13,8
Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre.

10. ORACIÓN PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, en esta celebración proclamamos a María, siempre Virgen, madre de tu Hijo y madre de la Iglesia. Te pedimos que estos sacramentos, recibidos con alegría, nos ayuden a alcanzar la Vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

11. ORACIÓN FINAL
Te damos gracias, Señor, por el año que ha terminado, ilumina, Señor, el que ahora iniciamos. Te damos gracias, Señor, porque nos das otra oportunidad, haz que no te perdamos en ninguno de los meses que vamos a vivir. Te damos gracias, Señor, porque nos haces instrumentos de tu paz, que no olvidemos pedir tu ayuda cuando asome el pesimismo. Te damos gracias, Señor, porque Tú eres el Dueño del tiempo, que seamos relojes empujados y alentados por tu mano. Te bendecimos, Señor, porque conoces nuestra vida pasada, y te bendecimos, Señor, porque guiarás la futura. Te bendecimos, Señor, porque pasas o detienes el calendario, que vivamos con amor y fe todas y cada una de sus jornadas. Te bendecimos, Señor, porque Tú elaboras, construyes y levantas, que en estos próximos meses lo hagas realidad a través de nuestras manos. Te bendecimos, Señor, por tu Madre y Madre nuestra, María, que nos ayude a olvidar lo malo del año precedente y a prepararnos con amor de Madre, en el presente y en el mañana. ¡Gracias, por la vida, Señor!